Archivo de la etiqueta: Oscar Masotta

Masottianas II

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Folon, "El Mensaje". LD. Literatura Dibujada Nro. 1 (noviembre de 1968). Summa-Nueva Visión, pp. 45-47.

Folon, “El Mensaje”. LD. Literatura Dibujada Nro. 1 (noviembre de 1968). Summa-Nueva Visión, pp. 51-53.

“El proyecto LD – una actitud de reflexión militante sobre la historieta – puede parecer complejo, más aún, contradictorio. Ante todo, porque no se puede reflexionar sobre la historieta sin que las historietas nos gusten. Y porque tal vez en ninguna época más que en la nuestra, ni de modo más agudo, las cuestiones relativas al gusto se han hecho más chocantes en relación a aquellas referidas a la política, a la ideología, a la moral […] si la historieta es arte, ella no es solamente pintura o dibujo.” (Oscar Masotta, presentación a LD Nro. 1, noviembre de 1968)

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Masottianas

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La historieta salvaje

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Copi, LD. Literatura Dibujada Nro. 1 (noviembre de 1968). Summa-Nueva Visión, pp. 45-47.

Copi, LD. Literatura Dibujada Nro. 1 (noviembre de 1968). Summa-Nueva Visión, pp. 45-47.

 

–¿Participa Copi de la bufa a la religión, una marca de estilo de Charlie?

–No directamente a la religión… no lo diría así, el enemigo para Copi es el sentido común burgués y la hipocresía bien pensante. Le mete crítica tanto al progresismo como a los viejos conservadores. En sus tiras hay curas pedófilos y monjas lesbianas. La temática religiosa siempre está asociada al sexo.

–¿Lo ves a Copi hoy haciendo humor satírico sobre la cuestión islámica?

–No. Copi trabajó la cuestión musulmana a lo largo de su narrativa y, sin embargo, excepcionalmente migró a la historieta. En las novelas muchos de los personajes amantes de Copi, que es a la vez el protagonista de muchas de sus propias novelas, son musulmanes, homosexuales y desposeídos, se llaman Ahmed y él siempre se enamora de ellos. Vas a encontrar a los Ahmed en novelas y cuentos como Las escaleras del Sacré Coeur , La Torre de la Defensa o Virginia Woolf ataca de nuevo . Estos musulmanes son tipificados como exiliados, al igual que Copi, y aman con pasión desenfrenada. En Las escaleras del Sacré Coeur , narra el amor de Lou, una lesbiana, y Ahmed, un homosexual. Seres marginales del barrio de Montmartre en el que conviven musulmanes, maricas y artistas. Ahmed y Lou se casan pero están condenados de antemano. Cuando al fin hacen el amor, en el acto final, él le dice a ella: “Si yo te deseo en mujer también te deseo en varón”. Y eso es lo que pasa con Copi. No hay burla, no podría haberla. No hay sátira en la narrativa ni en su humor. Sólo tragedia.

La entrevista completa a Laura Vazquez, acá.

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El violento oficio de contar

Azul Blaseotto, Frau K.! en los Juicios (junio de 2012). Espejos.
 El camino incierto al País de las Maravillas, Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Buenos Aires.
  • Junto a Martín Vitaliti, hemos venido desgranando una frase de Masotta que nos sigue resultando intrigante: “La historieta no nos habla de “tipos”, ni de “especies” de hombres: sino siempre de un cierto individuo […] que vive en un momento preciso de la historia, que lleva una vida particular, con sus rasgos de carácter, y situado, en la mayor parte de los casos, en el interior de un determinado grupo social. En la historieta todo significa, o bien, todo es social y moral.” (La historieta en el mundo moderno, p. 9). La cosa había partido de algo sobre la representación en la historieta, y yo me acordé de esa cita. Masotta no llegó a conocer la historieta testimonial – exceptuando el comix -¿Qué sucede en ese devenir autoral con la representación? Spiegelman, Eisner, Sacco, Satrapi; todas respuestas posibles.
  • No se trata de representación sino del desafío mimético de un lenguaje que tiende a mostrarse como tal – una constante evidencia de sí mismo -. Pienso en la obra de Azul Blaseotto: ¿cómo dar testimonio, desde la historieta, de un nodo condensando las ondas del tiempo histórico de un país? Está la genealogía con la novela gráfica: trasladar la lógica del lenguaje a su objeto, un país en este caso. La historia de un país es el país, y en la ruptura de una forma de raccontar esa historia – el relato de la historia es la historia – surge la posibilidad de instalar anomalías. Como una burbuja en el concreto, su insignificancia termina cuando agrieta su prisión.
  • Está la forma de relatar de su autora: el juego especular, la historieta/historia que nos devuelve la mirada. Las mejores obras no sólo cumplen con la construcción de un relato, sobre todo favorecen la posibilidad de mostrar qué implica contar como acto vital, poético, político.
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Sobre cómo la historieta ayuda a pensar a su gente

Sam Humphries and Pete Toms, Virginia (Study Group, 25 de junio de 2012).
  • Me encuentro, por un lado, con esta entrevista a Martín Vitaliti*; por otro, con éste análisis que hace Renzo Podestá de su work-in-progress. Es alentador verificar cómo la historieta opera desde diferentes perspectivas artísticas como matriz lógica de una obra, pero también como estrategia para pensar esas – y otras – obras. La construcción de sentidos en los relatos ha sido transformada por la historieta en la deconstrucción de la falacia de la transparencia: hay ahí una operación autoral, una elección de cómo componer las imágenes que son el relato. Ahí está uno, como artista y como lector, comprometido de una forma u otra, sin escapar al entretenimiento – o justamente por eso -.
  • Segunda observación: el peso de la figura de Masotta es notable, sobre todo si se tiene en cuenta que fueron apenas tres años – 1967-1970 – lo que duraron las intervenciones massotianas. Supongo que es una voz particular por ser latinoamericana y en muchos sentidos, adelantada – de ahí su persistencia -.
  • A esto le podemos sumar la obra de McCloud – cuya lógica es la de Eisner -, donde la impronta de un intelectual específico del medio también revela cómo funciona ese medio, ese lenguaje. Podestá profundiza en estas cuestiones: la internalización de la dinámica de lectura, que evita que se sigan utilizando las flechas directrices, implica una evolución del lenguaje en relación a esa forma de leer. Pero también en conjunción con la partitura musical y poética. Aquí hay un quiebre interesante, propio de una realidad postindustrial: ya no se trata de la mera división de tareas – guionista/palabra; dibujante/imágenes -, sino de una confluencia que toma base sobre ese know-how adquirido y al mismo tiempo lo dispara desde su reflexión en otras direcciones, labores donde lo intelectual y lo práctico no pueden ser divididas ni contrapuestas.
*Martín me adjudica generosamente un concepto que en realidad lo debo a Roger Chartier: “La lectura no es sólo una operación abstracta de intelección: es la puesta en marcha del cuerpo, la inscripción en un espacio, la relación consigo mismo y con los demás.” (El mundo como representación. Estudios sobre historia cultural, Gedisa Editorial, Barcelona. Traducción de Claudia Ferrari, 2005 [1989], p. 110).
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