Archivo de la etiqueta: Ideología&Puesta en Página

Ideología y Puesta en Página: Yves Chaland

Yves Chaland, Freddy Lombard – El Cementerio de los Elefantes (1984). Humanoides Asociados.
  • El Freddy Lombard de Chaland es al Tintin de Hergé lo que Daniel Craig es al 007. Es decir, ese regreso al estilo – la línea clara – exacerba todo lo que estaba latente en la obra original. El coloreado prolijo y complejo, cierta brutalidad explicitada, aquello que antes no estaba tan expuesto. Lombard y sus compañeros son personajes carnales: pasan hambre, frío; viven en su bohemia lumpen que los hace saltar de la poesía a la lucha por la comida; viven en cuevas, en buhardillas miserables, existe el sexo. A diferencia de Tintin – que era reportero sólo como excusa – estos sujetos viven las consecuencias de su vagabundeo.
  • Lo mejor es haber recuperado la posibilidad que la historieta otorga a la siempre amenazante autonomía de las imágenes. Escenas como estas – narradas desde el contraste entre el rojo y el negro – son un gran ensamblaje donde el lector recupera para sí su potencia imaginativa para otorgarle sentido a esa lucha de sombras y fragmentos, de peligro y de fuego en once paneles. La puesta en página clásica de la BD es también una forma poética que nos pone en compromiso, la aventura como ideología – imperial en principio, pero capaz de ser subvertida también -.
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Ideología y Puesta en Página: Manuel Ugarte

Manuel Ugarte, Semana del Justicialismo (Revista Billiken, 12 de octubre de 1953). Editorial Atlántida.
  • El despliegue de la puesta en página de Ugarte permite rastrear la jerarquía de prioridades dentro del plan de operaciones trinitario peronista: 22 viñetas para la Justicia Social, 20 para la Independencia Económica y 10 para la Soberanía Política. El aprovechamiento extremo del espacio de la página forma este maravilloso álbum de figuritas propagandístico donde podemos, por oposición, entender la irritación opositora. Se acusaba al peronismo del adoctrinamiento de los niños y de su limitada acción republicana (política). En Resistencia e Integración, Daniel James recuperaba el testimonio de un trabajador que ante la observación del carácter antidemocrático del justicialismo respondía: “Para nosotros nunca hubo democracia”. Este es el punto de quiebre entre la visión republicana-conservadora y la acción social-conservadora del peronismo.
  • El año de 1953 implicó el comienzo de la recuperación económica después de algunos años de recesión mundial, pero la matriz distributiva justicialista había encontrado su límite. Comenzó a organizarse lo que sería el Congreso Nacional de la Productividad – concretado el 31 de marzo de 1955 -. El mensaje: se ha repartido todo lo que se podía repartir, es hora de comenzar a producir. La tensión entre capital y trabajo ponía en cuestión y reforzaba ese desigual lugar de las viñetas en el espacio. El derecho a huelga estaba obviado, era innecesaria en el gobierno de los trabajadores. De ahí que las cuestiones político-institucionales fueran minimizadas ante el avance distributivo.
  • Ugarte utiliza estereotipos para construir el clima de coexistencia de clases – con cierto sentido corporativo-estético -: los peones, la familia, los funcionarios, los ancianos, los obreros, el mismo Perón. En ninguna viñeta aparece Eva – o lo hace por metonimia en la última viñeta de la 1ra página -. El ícono redistributivo estaba ya ausente poco después de su muerte. Evita ya era – como sigue siendo – la figurita difícil.

Fuente: Costalito Multimedia.

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Ideología y Puesta en Página: Howard Chaykin

Howard Chaykin y Lynn Varley, American Flagg Nro. 3 (noviembre de 1983). First Comics
  • La gran obra de Chaykin funciona como bisagra entre la herencia setentosa de Steranko y la refundación del comic mainstream de los ´80 que abrió paso a Frank Miller et al. En American Flagg lo hay de todo (empezando por el juego de palabras del título entre flagg, apellido del protagonista, y flag, bandera): una farsa cyberpunk donde conviven la distopía, la ucronía, la sátira política, el thriller. Es curioso cómo la oleada neoconservadora de Reagan fomentó la acción creativa de comics llamando a la resistencia.
  • Miller hereda más de una lección: tres años después, su Dark Knight Returns incluye la crítica al gobierno desde la superposición discursiva como recurso narrativo – el monólogo interior de Batman opuesto al relato televisivo -. Chaykin lo había llevado más allá: el diseño mismo de la letra, su materialidad, la manera de desestructurar el orden de lectura; pero también los cuerpos y los globos que desafían la división de los paneles. Y no es azaroso: la puesta en página es frenética, la experimentación es multiplicidad, no hay una página igual a la otra. La coexistencia de discursos dirige ese caos planificado desde una puesta en página clásica, ya asimilada por los lectores, que se ven desafiados a desaprenderla.
  • En esas siete viñetas, la cuarta que ocupa el centro descomprime la secuencia y da cuenta de lo que está sucediendo – un tiroteo -. Sin embargo, la verdadera protagonista es la palabra-onomatopeya que se impone como telón en 5 viñetas de las 7. El coloreado de Varley – colaboradora de Miller – indica el cambio del tono y del sonido que pasa del amarillo al rojo – del alerta del héroe a su involucramiento -. Y el FLAGG!!! señalando que todo es sólo un gran espectáculo tan triste como el de un actor mediocre elegido presidente.
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Ideología y puesta en página: Horacio Altuna

Horacio Altuna, Ficcionario – El Inmortal (1984 Nro. 56, septiembre de 1983, Toutain Editores). Norma Editorial, 2004.
  • Las páginas de Ficcionario están superpobladas, son esa metrópolis del Gran Norte atestada de cuerpos que pelean por ocupar un espacio en la viñeta. De entre esa grilla de nueve, los globos van formando sus propio entramado, como una hiedra que sube y baja por el tronco de la página hasta desplegarse en pequeñas unidades-raíz al pie. Las palabras – como las plantas – también luchan por su espacio. El flujo del diálogo se ve interrumpido en la 6ta viñeta con un recurso maravilloso: en grito de alerta del guardia interrumpe la secuencia y la dispara hacia el frenesí del escape. Nos obliga a retroceder en la viñeta, invirtiendo el orden en el que veníamos leyendo. El grito de la autoridad también nos interpela, nos detenemos y por un instante presentimos la acción que está por estallar.
  • Es notable la presencia de la ciencia-ficción de los 80´s en la historieta argentina. Sin duda, tenía que ver con el boom de la historieta europea – Metal Hurlant, 1984 -; distopías que se hacían presente. El destape español precedía por algunos años al argentino, que todavía no salía de la pesadilla. Pero se presentía algo extraño, como un pequeño oasis de libertad que no tardaría en estallar como lo hacen todas las burbujas, bajo el peso de la maquinaria instalada y progresivamente independiente de sus operarios. Hall 9000 era el Estado Burocrático-Autoritario, y viceversa. En ese espejo se (re)construía la trama fantástica de la opresión de los pueblos.
  • Beto Benedetti, el inmigrante del sur, es un pobre tipo que acepta lo criminal del mundo con tal de mantenerse un rato más. Con el aliento de la policía y la autoridad en la nuca, nunca se sabe cómo llegará a la próxima viñeta, que se recorta sobre el negro, negándonos siquiera una brecha por dónde escaparse.
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Ideología y puesta en página: Lily Renée

Lily Renée, Señorita Rio (Fight Comics Nro. 49, abril de 1947). Fiction House.
  • La historia de Lily Renée se traducía, como ella misma ha propuesto, en las páginas dibujadas para la Fiction House. Desde esas sobras que le daba el editor, en el circuito siempre sexista de la historieta, ser autora era el margen del margen. Renée venía escapando como lo hacía la Señorita Rio: de los nazis, de la policía británica, de su marginalidad inmigrante, de sus compañeros de estudio que la deseaban y la despreciaban simultáneamente. Toda su formación cultural  – el cine expresionista, los cuentos alemanes, el museo de arte de Viena – se plasmaba en esas puestas en página tan extrañas, llenas de desvíos, de diagonales, de climas surreales, de perspectivas distorsionadas. Y del cuerpo femenino que se escapa constantemente de las constricciones de las viñetas como de los villanos que la persiguen.
  • Los primeros comic-books se construían sobre la novedad de no tener antecedentes, de ahí su bizarría, su extraña belleza, su violencia, su banalidad argumental. Señorita Rio retomaba todos esos clichés del cine Hollywoodense y de las novelitas pulp, como las sobras de la cultura de masas, y los convertía en un testimonio personal. El escape del cuerpo en su traslado es la historia. Todo lo demás, con su carga kitsch, es lo que la industria se permitía darle a esa muchachita judía para llenar páginas. Y esa misma joven Lily tomaba el desafío de hacerse un sueldo a base de recontar los cuentos de hadas en la época de la reproductibilidad técnica.
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