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La piedra que pule la piedra: Entrevista a Pablo Fayó

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Por Amadeo Gandolfo y Pablo Turnes.

Turnes: Lo que nos llamaba la atención era que tu dibujo tiene un estilo como muy de [George] Herriman, o de [Elzie Crisler] Segar, por ejemplo. Una especie de retro pero extraño para lo que era considerado retro entonces, era como que te ibas a otro extremo, a otro lado. ¿Cómo habías llegado a leer a Herriman, a Segar?

Fayó: Yo siempre fui un apasionado de la historieta desde la infancia, un lector de historietas desde la infancia, y para mi hacer historietas fue como una continuidad, una consecuencia de esa pasión de la lectura infantil. Lo que quería era trasladarla y mantener ese mismo entusiasmo al hacer historietas. Recrear ese mismo placer. Siempre me pareció mucho más eso que un interés profesional. No es que yo decía cuando era chico o adolescente, ni después, nunca, en realidad, “Yo quiero ser un dibujante”. Más bien era un interés más hedonista que profesional. Después, obvio, ya que hacés esto, laburá de esto, sacá un mango, hacé algo. Pero en realidad nunca fue el plan principal.

Gandolfo: Y vos habías leído a Segar…

Fayó: En realidad yo conocía a las historietas pero en rigor a Segar y Herriman los conocí en la adolescencia… No los conocía antes. Si había leído, por supuesto, mucho Popeye de niño pero no el de Segar. El Popeye de mi infancia era el de Bud Sagendorf, que era como el modelo, era el tipo que yo admiraba, era como una referencia. Pero ni siquiera sabía que la historieta original era de Segar, yo solo conocía lo que me llegaba a mis manos, era un niño. Después leía el otroPopeye de Ralph Stein y Bill Zaboly (Zaboly dibujaba y el otro escribía). Bud Sagendorf era el yerno de Segar, el continuador y el yerno, parece que estaba casado con la hija. Después estuvieron estos otros también.

Y a Herriman también lo conocí, no sé, a los 15, 16 años, por ahí. Cuando lo conocí a mi amigo Podetti. Estábamos en la secundaria todavía. Él es un par de años menor que yo. Ya dibujábamos historietas ambos. Nos conocimos a través de un primo de él que me dijo que tenía un primo que dibujaba historietas y me lo iba a presentar, “Se van a caer bien”. Incluso conocimos nuestras historietas antes que a las personas. El primo vino y me mostró las historietas de él, fue a Esteban y le mostró las mías, nos caímos bien de entrada sin conocernos. Después nos conocimos y nos seguimos cayendo bien. Y bueno, Esteban tenía un libro gordo de Krazy Kat. Quizás había visto alguna viñeta suelta de Krazy Kat en alguna revista, pero no tenía idea de qué era eso. Y cuando él me presta el libraco ahí yo pensé “Ésta es la cuestión. Ésta es la posta del asunto”

La entrevista completa, en Entrecomics.

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Informe sobre el informe

Informe, portada de Federico Calandria (2015)

Informe. Historieta argentina del siglo XXI, portada de Federico Calandria (2015)

Pablo Turnes

Datos de la publicación: Informe. Historieta argentina del siglo XXI, José Sainz (ed). Participan: Andrés Alberto, Berliac, Pablo Boffelli, Lucía Brutta, Federico Calandria,  Estefanía Clotti, Manuel Depetris, effýmia, Sofía Gómez, Pablo Guaymasi, Natalia Lombardo, María Luque, Pedro Mancini, Marianoenelmundo, Nicolás Mealla, Lucas Mercado, María Victoria Rodríguez, Camila Torre Notari, Javier Velasco, Pablo Vigo, Nacha Vollenweider. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2015, 208 p.

En Informe. Historieta argentina del siglo XXI, el título ya nos advierte de un recorte temporal y geográfico: Argentina, siglo XXI. La idea de un “informe” se asemeja engañosamente a una operación burocrática del estado, teniendo en cuenta que el volumen ha sido publicado por la Editorial Municipal de Rosario. En la introducción, el editor y selector del corpus, José Sainz, aclara: “Informe significa descripción de un estado de situación y, a la vez, algo sin una forma definida o en proceso de alcanzar determinada figura. En tal sentido, esta antología practica un recorte sobre un campo en mutación y registra los aportes a la historieta argentina de una nueva sensibilidad”. (2015: 5)

Tenemos entonces dos términos en tensión: la de una antología, que implica cierto proceso temporal que en un momento dado puede reconstruirse como totalidad – aunque siempre parcial, porque es un recorte -; y la de un informe, que toma forma en y desde el presente, algo más urgente. Entonces, tenemos esta antología de urgencia que se propone capturar por un instante ese campo fluido y mutable de la historieta contemporánea, como alguien que captura con su mano algo de agua para ver qué es lo que lleva la corriente. O como ese personaje de Federico Calandria que desde la tapa intenta mirar el paisaje con sus binoculares con un muro enfrente. Tal vez no sólo se trata de confundir el paisaje con el ladrillo, sino de aplicar una visión microscópica; o de desviar la mirada para ver lo que rodea el muro.

La nota completa, acá en Entrecomics.

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La vida es bella: entrevista a Sergio Langer, por Amadeo Gandolfo y Pablo Turnes

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Turnes: ¿Es como tener una licencia especial que un judío haga chistes incorrectos sobre judíos?

Langer: Claro. No es que yo me aprovecho de eso, yo hago lo que me sale de los cojones porque así es, porque es mi vida. Digamos, mi tío estuvo en Stalingrado, mi vieja estuvo en un gueto, mi tía estuvo en un campo de muerte. Yo lo mamé de muy chico, mis dibujos, mi humor, nacen de un dolor…de intentar comprender algo  terrible, de poder metabolizar esa impotencia, tantas muertes. De pequeño lo expresaba dibujando guerras, soldados, explosiones…y de adulto, al dibujar le sume el humor, que es un mecanismo más sofisticado, más intelectual. Pero el objetivo, quizás inconsciente de mi psiquis era rescatarme de esa angustia, de tener a mi madre como testimonio viviente de ese horror… y creo que me rescató, porque así  pude construirme como artista gráfico, porque pude publicar mis dibujos y ganar el enorme privilegio de vivir dignamente de eso. Un merecido premio, una merecida reparación.

La entrevista completa, en Entrecomics.

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Las increíbles aventuras de Frau K. Entrevista con Azul Blaseotto

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Frau K. vendría a ser tu primera intervención historietística, si no me equivoco. ¿De dónde surge tomar la historieta como testimonio viniendo de las artes plásticas?

Mi primera incursión en la historieta “dura“, digamos, es una historieta-documental sobre el mal de Chagas que realicé en 2008 (Ni un paso atrás, Premio de guión, Festival Fumetto, Lucerna, Suiza 2009). Frau K. es inmediatamente anterior a esa primera historieta. Y nace de mi tesis de posgrado en el Instituto de Arte en Contexto de la Universidad de las Artes de Berlín. Esta tesis fue un trabajo mixto de investigación teórica, escritura y trabajo artístico.Aprovechando esa modalidad mixta que proponía la institución elegí hacer un “ensayo historietístico“, un poco para provocar a la institución y otro poco para jugar y expandir las posibilidades del arte. La historieta está en ese lugar anfibio entre la imagen y la palabra, y es un lugar donde yo me siento muy a gusto para comunicar lo que quiero decir. En ese trabajo desarrollé los testimonios de estudiantes y jóvenes intelectuales del Tercer Mundo residentes en Berlín. Me interesaba mapear ese sector cultural en la capital cultural de Europa que es Berlín y trasmitir sus dificultades, aciertos, búsquedas. En el devenir del trabajo nace Frau K. como el personaje que toma los testimonios, pregunta, excava, saca a la luz. Porque me pareció igual de importante exponer a los entrevistados como a quien entrevista. Es algo que tiene que ver con una toma de posición política y que aprendí de grandes artistas como Martha Rossler y Joe Sacco.

La entrevista completa, acá en Entrecomics.

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El iconoclasta. Entrevista a Esteban Podetti.

Entrevista realizada junto a Amadeo Gandolfo.

A.G.: ¿Cómo se financiaba la ¡Suélteme!?

E.P.: Y, en realidad no se financiaba… [risas] Creo que queda grande la palabra financiamiento. Pedimos un préstamo al Fondo Nacional de las Artes, con el aporte fundamental de Emiliano Migliardo que puso su moto como garantía. Y con esa guita creo que nos alcanzó para los dos o tres primeros números. Al préstamo los fuimos pagando un poco con lo que sacábamos de la revista, un poco con lo que poníamos de nuestro bolsillo. Para el número cinco ya llegamos medio ahí cagando… La verdad que nos faltó una cabeza editorial o financiera que nos ayudara a seguirla. Y después ya llegó el momento donde cada uno tenía sus responsabilidades, era muy difícil llevarla adelante. Creo que si hubiera vendido, nos hubiera alcanzado para mantenerla, pero era mucho trabajo. Me parece que tiene que haber una pata que venga de otro lado, que se dedique exclusivamente a eso.

P.T.: ¿Y eso es lo que no había en los ’90?

E.P.: No la conocíamos nosotros, seguramente había. Yo sé que la revista Mongolia,[2] cuyo uno de sus directores es Darío Adanti, tiene un socio muy importante que se dedica exclusivamente a eso [Gonzalo Boye]. No es dibujante, ni humorista ni nada, un tipo al que le gusta la revista pero que sabe mucho del tema editorial, del financiamiento, creo que es abogado con lo que también sabe de temas legales, cómo presionar para que los distribuidores te paguen, etc. Es otra cosa, te enfrentás a un mundo de gente a la que uno va con la mejor intención y los tipos en lo único que están pensando es en cagarte.

La entrevista complenta, acá en Entrecomics.

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