Archivo de la etiqueta: Carlos Trillo

Cuadernos del crítico de historietas N. 3: “Sobre Frazetta” por Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno

I+LI 67 p. 6

I+LI 68 p. 6

1ra. parte: Ilustración + Comix Internacional Nro. 67, Barcelona: Toutain Editor, septiembre de 1986, p. 6.

2da parte: Ilustración + Comix Internacional Nro. 68, Barcelona: Toutain Editor, octubre de 1986, p. 6.

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Atribuciones Pop

Alberto Breccia y Carlos Trillo, La Bella Durmiente, SuperHumor Nro. 4  (enero-febrero de 1981). Ediciones de la Urraca.

Alberto Breccia y Carlos Trillo, La Bella Durmiente (detalle), SuperHumor Nro. 4 (enero-febrero de 1981). Ediciones de la Urraca.

 

Wally Wood, The Disneyland Memorial Orgy (1967), The Realist Nro. 74. Paul Krassner Editor.

Wally Wood, The Disneyland Memorial Orgy, The Realist Nro. 74 (mayo de 1967). Paul Krassner Editor.

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Paredón y después

Mataderos era un barrio que se me fue metiendo muy adentro. Yo creo que en “Un tal Daneri” salió algo de lo que yo veía en esos años de juventud. Esos paredones de ladrillo, esas calles de barro, esas nubes que parecían estar al alcance de la mano de tan bajas. En Mataderos yo vi dos duelos criollo protagonizados por el Pampa Julio, un príncipe ranquel que se había hecho guapo. Uno de esos duelos, me acuerdo, era solo a planazos, y se iban rebanando de a poco. Sí, ese era el Mataderos de Daneri.
“Los dibujos y la vida”, entrevista a Alberto Breccia por Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo, Historia de la historieta argentina, Editorial Récord, 1980, p. 148.

Un hombre llama a la puerta de una vidente, una bruja de barrio bajo que ha visto en su visión algo terrible: su hijo Julio – un delincuente al que busca la policía – va a morir a manos de un asesino. Lo único que sabe del verdugo es que lleva el rostro marcado. El que acaba de entrar y escuchar la historia es un tal Daneri, personaje misterioso y oscuro, que oficia de detective en este encargo privado. Daneri debe impedir el asesinato con apenas ese dato: detener al hombre de la cara marcada.

El detective se dispone a vigilar la guarida donde el hijo de la bruja se esconde. Finalmente sale Julio, junto con su novia. Caminan calles oscuras, que se adivinan frías, silenciosas – todo en la historieta es silencioso -. Daneri los sigue, alerta a la eventual aparición del asesino. La pareja se da cuenta que está siendo seguida, entonces el hijo de la bruja, sospechando que se trata de un policía, saca su arma y dispara. La bala roza el rostro de Daneri, quien automáticamente se defiende disparando su arma también. Julio cae, abatido por su asesino a quien acaba de marcarle el rostro. La profecía se ha cumplido. Daneri regresa a la bruja a devolverle el dinero por el trabajo que no pudo cumplir. La madre lo exculpa: “Usted solo fue mi brazo. Lo maté yo”. La figura del detective se aleja en un horizonte gris, lluvioso, caminando en el barro de una calle de tierra de Mataderos que parece deshacerse hasta volverse un río turbulento. En una pared, interrumpida por el corte de la viñeta, leemos: “Por la liberación del pueblo”. Daneri sigue su camino, de espaldas a la consigna.

Alberto Breccia y Carlos Trillo, "Cara marcada", en Un tal Daneri, Doedytores, 2003. Publicado originalmente en Mengano Nro. 5, 1974.

Alberto Breccia y Carlos Trillo, “Cara marcada”, en Un tal Daneri, Doedytores, 2003. Publicado originalmente en Mengano Nro. 5, 1974.

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Notas sobre el Gap #12

Enrique Breccia y Carlos Trillo, Mariposas, libres mariposas (realizada en 1978, publicada en Skorpio Plus Nro. 2, enero de 1984). Ediciones Récord.
  • La primera etapa en la obra de Carlos Trillo – desde la segunda mitad de los ´70s a principios de los ´80s – bien puede entenderse como el manifiesto de un autor de historietas, continuando de alguna manera el camino propuesto por Oesterheld: una perspectiva satírica, amarga y brillante. Recuperar esas historias permite recomponer un sentir de época oscuro, donde la historieta era pasada de largo por el Ojo de Saurón de la dictadura. Trillo contaba fábulas como quien atesora un saber: que la imaginación es vital, una guía para una vida mejor.
  • E. Breccia fue desde Vida del Che Guevara (1968) un autor con una comprensión de la puesta en página excepcional. Esta página de una de las historias breves hechas con Trillo demuestra la maestría en el manejo del lenguaje historietístico como de los recursos plásticos. Habíamos hablado de la solidaridad icónica, denominación que explica a la puesta en página como unidad de sentido, donde las viñetas cobran coherencia o significado por su coexistencia en el mismo plano. El ejercicio lector sutura ese tapiz, deviene operación semántica, otra forma de leer.
  • Entre la cuarta y la séptima viñeta se compone una unidad autónoma, que puede ser descompuesta en cada uno de esos paneles. Un elemento es clave: el color como narrador. El cambio del fondo negro al amarillo hace que la mirada enfoque el centro casi de inmediato; el rojo completa la herida que Breccia propina al verde traspasando la hoja. La sangre en el filo del hacha del panel final, sostenida por el verdugo, une la disrupción previa a la secuencia general. Y entonces repite su golpe: hay acá una instancia de enunciación hecha desde la muerte y el exterminio. Podremos seguir la página, excepto el ajusticiado, quien ha quedado para siempre entre los intersticios del vacío.
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Trayectos sobre el vacío (una epopeya en blanco y negro)

           
Enrique Breccia  y Carlos Trillo, El Peregrino de las Estrellas – La Respuesta (agosto de 1978). Revista Skorpio, Editorial Récord.

Enrique Breccia construye el relato desde una puesta en página sumamente particular. No sólo fragmenta el espacio al punto de aprovechar cada viñeta, además sus secuencias funcionan como un juego de cajas chinas. En el clímax de la historia donde Merlín busca la respuesta a la pregunta, Breccia se entretiene haciendo del Gran Ermitaño objeto de juego de un duende que intenta peinar el último vestigio de pelo. Sirve al mismo tiempo para multiplicar la lectura hacia el adentro de las viñetas; para hacer fluir el diálogo y darle una pausa suspensiva antes de la respuesta a la cadencia narrativa. El duende hace su repentina aparición en la cuarta viñeta de la primera página; no necesariamente lo vemos de inmediato. Debemos volver a repasar los cuadros, detenernos en la mini-secuencia que termina enfatizando  – exactamente una página después, en la cuarta viñeta – el sinsentido de la búsqueda del mago: todo es tan simple como un juego que en cualquier momento puede terminar en tragedia de la nada. Como el esfuerzo del duende termina en su derrota, así termina Merlín, desanimado en principio, llevado por la aventura después. La dimensión filosófica de los planteos de Trillo encuentra un espejo formidable en Breccia, quien se los devuelve multiplicados. Ejercitan aquella sentencia borgeana que dice que todo argentino tiene derecho – y la posibilidad – de hacerse con todo el corpus cultural humano. Y qué mejor que la historieta, que como la identidad argentina, está hecha de compuestos en principio incombinables. Desde ese lenguaje imposible, desde ese blanco y negro distinguible, sucio, misturado; Trillo/Breccia se reapropian de toda una tradición de aventuras, que va desde los mitos nórdicos a las aventuras marítimas de piratas. En ese trayecto sobre el vacío enteviñetas, los peregrinos marcan senderos que otros recorremos con mirada asombrada y agradecida.

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