Cartooneando

Esteban Podeti, Ayrton Galíndez, el Peor Editor del Mundo (El Cartoonero, Revista FIERRO Nro. 67, mayo de 2012). Editorial La Página S.A.
  • Golosina Caníbal dispara nuestra reflexión – prometo no dejar de robarles – y da cuenta de algo que merecía hace rato ser señalado como lo mejor y más regular de la irregular Revista FIERRO: El Cartoonero, de Esteban Podeti. Siempre es una tentación académica preguntarse a qué genero corresponde lo que se escribe/produce, en este caso en particular ¿es crónica ficcional, relato breve, ensayo-ficción? Poco importa. Lo interesante es que Podeti – historietista de la generación de los ´90, pilar de la historieta under-fanzinera junto a Diego Parés y Pablo Fayó, entre otros – avisa desde el título de qué se trata: el detritus de la industria cultural masiva, reconstruido en base a ejemplos reales del mundo de la historieta, muestra la lógica del mercado y sus mercancías.
  • La historieta, si seguimos esta lógica, es un circuito triste. Suele garantizar el anonimato, sueldos bajos – el buen sueldo es un estado de excepción -, ninguneos y olvidos, reivindicaciones gregarias, nostálgicas, idealizantes y melancólicas. Para la historieta, todo pasado fue mejor. El detalle, revela Podeti, es que nunca hubo un pasado mejor. Y sí un montón de experimentos, consecuencias absurdas, ridículos malentendidos donde autores, público y editores componen una tragicomedia de malos entendidos sobre los que avanza esa industria tan extraña y bella como terrible.
  • Una cosa sigue presente, y creo que es lo que suele impulsar a la historieta a un constante rencuentro consigo misma – y en esa bola de nieve confusa encuentra la dinámica de su existencia -: lo artesanal, subsumido a un circuito industrial, que cada tanto resiste creando obras maravillosas. Esa auto-referencialidad crónica del lenguaje y el medio es una manera, creo entender, de construir una contra-memoria de la mercancía cuya única lógica es la obsolescencia del consumo. Las crónicas-ficción-ilustradas de Podeti son, entonces, la continuación de la historieta por otros/mismos medios.
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2 pensamientos en “Cartooneando

  1. Matías dice:

    Tome la posta tranquilo, maestro. Yo tiro la punta porque últimamente ando sin poder (ni tiempo) de desarrollo así que es un placer que usted retome estas migas que desperdigo. Por lo demás, las columnas de Podetti en la Fierro me recuerdan a “La sinagoga de los iconoclastas” de Wilcock o “Crónicas de Bustos Domecq” de Borges y Bioy. De alguna manera, se trata de ficcionalizar (y reflexionar sobre) el campo intelectual de la historieta para señalar sus límites, sus aporías, sus extravagancias: una galería de ilustres y patéticas variaciones del género. Abrazo!

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    • Pablo Turnes dice:

      Matía, se nota la ausencia del blog. Gracias, y muy cierto: le hacía falta a la historieta – como campo – una revisión como la de Podeti. Saludos, y hasta pronto.

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