El Asado de los Borgia

Pablo Suárez, La Terraza (1983). Acrílico sobre tela, 236,5 cm. x 177,5 cm. Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
Marcos López, La Terraza (2009). Fotografía con técnica digital. Terraza-mural en Edificio Del Plata, Av. 9 de julio, Buenos Aires.
  • La Terraza como lugar de sociabilidad después de la muerte se presenta perturbadora y siniestras. En el caso de Suárez, en las postrimerías de la dictadura, se vuelve a un registro completamente distinto con el que el artista había estado involucrado hasta fines de los ´60. Suárez volvió a Pueyrredón, Quirós, Molina Campos; parte del movimiento de repliegue y revisión de los postulados, resultado del contexto exterminador.
  • En el primer caso, tenemos la caricatura expresionista – los cuerpos bizarros, anatómicamente distorsionados, una perspectiva deforme -, y esos colores fuertes, donde prima el amarillo y el rosado de los cuerpos asándose como la carne en la parrilla. Es el verano de la banalidad del mal, la fiesta sobre el subsuelo de los muertos, los nuevos ricos de los ´80 sintetizados en Antonio y Nora de Esperando la Carroza (Alejandro Doria, 1985).
  • 26 años después, López retoma la terraza como lugar del dolce far niente. Esta vez, el universo neo-burgués ha pasado por la exacerbación menemista y se encuentra en pleno boom sojero. La muerte sigue pagando la fiesta desquiciada de esos cuerpos grotescos. Aparecen la picada y el asado como el acto nacional de una puesta-en-escena global: el degradado imitador gardeliano, las sirenas tan plásticas como reales, sujetos extraños y siniestros, limitados a su pequeño mundo – la mirada de Dayub mientras corta el salame reitera la del asador en Suárez -. El Riachuelo de fondo nos recuerda que algo está podrido en ese paraíso artificial – ¿existe un paraíso que no sea artificial? -.
  • Detrás de cada fortuna hay un crimen, dijo César Borgia. Ni más ni menos que uno de los arquitectos del poder estatal moderno sostuvo aquello que, en verdad, es menos una condena que la aceptación del precio a pagar por disfrutar del asado en medio del infierno.
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