La máscara y la estampa

Numa Ayrinhac, Retrato de Eva Perón (1950). Óleo sobre tela. Original destruido en 1955.
Sesostris Vitullo, Eva Perón: arquetipo-símbolo (1952). Escultura en piedra de Gard, 1,12 mts. Colección Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires.
  • La figura de Eva Perón condensaba de alguna manera toda una serie de representaciones artísticas, construcciones de sentido y disputas por el sentido político-artístico de lo mostrado: la mujer, la prostituta, la actriz, la trabajadora, la santa. Una caso interesante es la contraposición entre el retrato oficial – quemado por los militares en su entrada a la Casa rosada en 1955 -, realizado por el oscuro pintor francés Ayrinhac. Mezcla de estampa santificada y estrella de Hollywood, el kitsch involuntario era sumamente irritativo para el orden simbólico burgués: representar a la actriz como señora era traspasar los límites del buen gusto que implicaba la posibilidad efectiva e inmediata de identificar a las clases por esa especie de estética ontológica promovido desde los salones de beneficencia.
  • Por otra para, el planteo estético del peronismo fue sumamente reaccionario. Las normas del Salón de 1946 promovían motivos estereotipados: el gaucho, el campo, la faena. Es decir, lo figurativo según el programa de la EstéticaNacional de Ricardo Rojas, una manera de volver a la campaña idealizada como lugar del no-conflicto. La irritación de Ivanissevich ante una obra de Emilio Pettoruti es ejemplo suficiente para entender la cuestión.
  • En 1951, Ignacio Pirovano encarga a Vitullo – quien vivía en París – una escultura en pleno proceso de canonización de Eva. Vitullo pide información y concluye: “He comprendido todo. Eva Perón ARQUETIPO SÍMBOLO. Libertadora de las razas oprimidas de América. La veo como un mascarón de proa rodeada de laureles.” El cónsul argentino en París rechazó de plano la escultura, la cual se mantuvo básicamente desconocida hasta 1997. Esa máscara mesoamericana que, como las oscuras figuras amerindias, encontró el fundamento de su existir en el ocultamiento. La estampa reproducida al infinito es el otro lado de la piedra enterrada en el subsuelo de la memoria argentina.
Fuente: Andrea Giunta, “Del conflicto a la coexistencia: el arte moderno durante el peronismo”, Nueva Historia Argentina: Arte, sociedad y política, Tomo II, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1999.
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4 pensamientos en “La máscara y la estampa

  1. Hace poco escuché una ponencia que retomaba este tema de la escultura oculta de Evita y me sorprendi mucho. Cara y contracara… buen artículo

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    • Pablo Turnes dice:

      Hola Espectador, ¿te acordás del autor/a o de si está disponible la ponencia? Gracias por el comentario. Saludos.

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      • Lo lamento. Busqué y rebusqué y no dí con la ponencia. La autora es María Amalia García y fue leída en el marco de la IX Jornada Académica Repensando el Peronismo en la Universidad Tres de Febrero. De todas formas, en ese punto en particular, no va mucho más lejos que Giunta. Si querés con tiempo quizás pueda conseguirla porque conozco a otra de las personas que disertaron ese día.
        Saludos
        Marta

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      • Pablo Turnes dice:

        Muchas gracias Marta. Saludos.

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