Lo Uno y lo Múltiple (¡Es la biometría, estúpido!)

  • Diego Agrimbau hizo una observación interesante y lúcida: cuando se habla de ciencia-ficción, se tiende a homologar el factor ciencia con las ciencias exactas. Sin embargo, también cabe la posibilidad de utilizar a las ciencias sociales en la ecuación. Distopía y ucronía no son sino ramas de la Filosofía Política y la Historia. En ellas, la tecnología ya no es sino en su dimensión ética y social, en cómo los dispositivos afectan y modifican las formas de vida, cómo se convierten en campo de disputa política y discursos de poder. El corto dirigido por Dennis Liu y escrito por Ryan Condal utiliza de manera inteligente el desarrollo de las sociedades de control inscripto en la línea de Michel Foucault y el post-estructuralismo francés.
  • Al mismo tiempo, se recurre a los topoi del género tal como los asentó Blade Runner, ese manifiesto cyberpunk, filtrados por Minority Report y la narrativa de loop temporal post-Lost. Hay un detective – Foucault – en la Nueva york del año 2023, ciudad biopolitizada al extremo: la Red Bentham – el panóptico foucaultiano permitido por la tecnologización de la vida – puede dar cuenta, lectura de ADN mediante, de dónde están todos los sujetos todo el tiempo. Tocar un vidrio o un pasamano tiene el mismo efecto que un lector de huellas digitales o de retina: nos sitúa en el mapa territorial del poder que observa y dirige. El discurso legitimador: hay mayor seguridad.
  • La Red-Bentham re-territorializa constantemente los cuerpos para ponerlos en su mapa (re)construido constantemente desde el conveniente centro de control – otro topoi del policial posmoderno -. Un buen punto para señalar el debate entre Foucault y Deleuze: la constante tensión entre la potencia de los cuerpos y la efectividad de los dispositivos de control. El punto de fuga sigue siendo el tiempo, escapando hacia el presente.
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2 pensamientos en “Lo Uno y lo Múltiple (¡Es la biometría, estúpido!)

  1. el_bru dice:

    Ante la maquinaria del estado que lo ordena todo, la resistencia procede por contagio, como un virus: es doblemente obvio que Foucault (el del corto) será el nuevo “portador”, primero por haber sido némesis de la chica Winston (su nombre ya la había condenado de antemano), cosa que sería más bien una función estructural de la narración; pero también porque fue el único que la tuvo cerca lo suficiente como para que el contagio se realice.

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    • Pablo Turnes dice:

      Hola Bru, es interesante lo que decís. Yo notaba otra cosa: el de la pluralidad que el sistema no tolera porque escapa a sus algoritmos de control. Ahora, pluralidad no es lo mismo que multiplicidad. Tal vez haya ahí un límite en el concepto político-narrativo del corto. La pluralidad es un término ya cooptado por el discurso de control, mientras que la multiplicidad es algo más complejo y por definición, inabarcable dado que, como bien decís, es viral. El miedo al contagio y a la infección – como trataron de manera interesante Hardt y Negri en Imperio – es parte de la lógica constitutiva del sistema capitalista y colonial. No por nada el mundo postapocalíptico de las pestes – desde el Ebola hasta los zombies – siempre se mantiene vigente. Saludos, y gracias por pasar.

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