Los gatos y la paloma – Tierra de Los Padres (2011), Nicolás Prividera

  • El film de Prividera se abre con el himno argentino como banda sonora de una historia de represión, lucha y resistencia registrada por las cámaras desde 1955 hasta 2001. Entonces volvemos al principio, con una alumna de estampa escolar que lee, como puede, el recuento de la historia. Lectores fantasmagóricos se suceden, rescatando las voces de un país que se iba construyendo sobre la fundación de un Estado que necesitaba el exterminio como recurso renovable: “Anatema de la Mazorca”, “al refugio del fuego del cañón civilizatorio”, “violentos de pan”, frases rescatadas entre los corredores del cementerio de Recoleta.
  • El ensayo-fílmico tiene puntos clave: el debate Sarmiento/Alberdi como condensador del devenir argentino; el peronismo y su caída como eje de cambio en la lógica exterminadora arrastrada de las luchas sostenidas durante todo el siglo XIX y principios del XX; el 2001 como nuevo eje reorganizador de los discursos de poder y resistencia. Dos voces resuenan en mí con particular intensidad: Eva y Mariano Moreno. Tal es la intensidad de sus pasiones que arrebatan su espacio a esa necrópolis aristocrática: entre bóvedas decadentes, turistas brasileños, escolares,  la tumba de Evita siempre está llena de flores, el centro de atracción de casi todos los recorridos.
  • Un planteo estético: ¿cómo sería la película si los que leyeran fueran los cuidadores del cementerio? Ellos también tienen su representante enterrado ahí, al lado de los patrones muertos. ¿Hubiera sido demagógico darles una voz, o aún más perturbador? Los empleados viven donde otros siguen muertos, sin embargo permanecen anónimos a nuestra mirada.

Tierra del os Padres puede verse actualmente en la Sala Lugones.

Más sobre la película, acá.

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2 pensamientos en “Los gatos y la paloma – Tierra de Los Padres (2011), Nicolás Prividera

  1. Esta vez coincidimos no sólo en el objeto del comentario (la película de Prividera), sino en líneas generales en nuestra apreciación.
    Como siempre un gusto leerte.

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    • Pablo Turnes dice:

      Muchas gracias, Espectador. Lo cierto es que el film de Prividera se hace inconmensurable en algún punto, y creo que esa es la intención: abrirse en otras direcciones, saber que si no vemos es porque hay una decisión política y vital de no hacerlo; o aceptar el desafío y hundirse en las aguas. Yo apenas hice esos apuntes antes de olvidarme o entristecerme, y terminar traicionándome que es lo que suelo hacer. Saludos, y gracias por pasar.

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