Espejos, rostros y palimpsestos

Diego Cirulli, 21 – 105 (2012).  Telas de tarlatán y pintura, 100 cm.  x 236 cm. c/u.  Estructura soporte 110 cm.  x 35 cm. Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (Ex-ESMA), Buenos Aires.
  • La obra de Cirulli es una de esas muestras que iluminan desde lo oscuro, que conmueven profundamente, que nos cambian efectivamente al momento de contacto en el espacio en el que se instala esa memoria que habla de otra – dimensiones de la misma cosa -. Enfrentarse a esos rostros que mutan, entre fantasmagóricos y materiales, es una experiencia radical en el mejor de los sentidos: nos hace ver distorsionando el tiempo y el espacio. La estética, entendido como la belleza, no nos exime de olvidar que las dimensiones de lo bello pueden ser terribles, ambivalentes, nunca inocentes. Cito a Mishima: “La memoria es un espejo de fantasmas. Muestra a veces unos objetos demasiado lejanos para ser vistos, y otras veces los hace aparecer demasiado próximos”.
  • Cirulli piensa en palimpsestos: aquellos papiros reciclados, cuya superficie era raspada para volverla a utilizar – en tiempos donde el papel era un extraño lujo -. Si bien se mira, la cultura – memoria de las sociedades – funciona así. Capas de significado que son a su vez subsuelo y superficie. Esas apariciones de los rostros de las 21 desparecidas, madres en cautiverio, rebrotan en las 105 identidades recuperadas. Una forma de salvar los cuerpos en su multiplicación. Hay, sin embargo, distancia entre las telas, capas que nunca llegan a tocarse. Depende del observador ganar una perspectiva que le permita hacerlo, construir lo difuso, conmoverse ante su concreción.
  • El espacio de la muestra supo ser espacio de la muerte exterminadora. Su recuperación – un proceso siempre en construcción – no deja de ser conflictivo: ¿cómo actuar/sentirse en ese espacio? No tengo respuesta, me quedo con mi incomodidad a la que prefiero no acostumbrarme. La memoria de los verdugos obliga al olvido cuando no tenemos ni la sospecha de un rostro. Ahora que esos rostros nos miran, nos desviemos la mirada.

Agradezco a Diego Cirulli por la imagen y a Eduardo Molinari por el contacto.

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2 pensamientos en “Espejos, rostros y palimpsestos

  1. gabriela dice:

    Vi la muestra en su inauguración y caminar entre esas imágines es una experiencia plástica de una intensidad única, un artista de esta categoría y sensibilidad social siempre es muy emocinante.

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    • Pablo Turnes dice:

      Hola Gabriela, completamente de acuerdo. Entrar en ese espacio es una sensación sumamente emotiva, intensa, extraña y muy bella. Gracias por pasar, saludos.

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