Archivos Mensuales: junio 2012

El fantasma y la ninfa

Ray Moore y Lee Falk, The Phantom (King Features Syndicate, 1936). Dario Clarín, 2004.
  • Desde la primera vez que vi esta página, me llamó la atención esa pequeña disrupción poética en medio de la secuencia frenética, que no para de cambiar de ángulos y perspectivas, donde la chica se toma el pelo que la velocidad – la de la lancha y la de la acción – desordenan sobre su rostro. Encuentro una decisión del dibujante, que podría haber prescindido perfectamente de este detalle  – el diálogo continúa independiente –, en introducir ese breve destello de sabotaje en el interior del relato-mercancía, como una pequeña trampa esperando a ser activada por lectores que heredan del flujo del tiempo esa bella posibilidad: escapar por un instante a la pesada carga de la eficiencia del relato.
  • Pensaba también en que esa interrupción que no termina de encajar del todo con el marco general de la secuenciación se parece mucho a aquello que había encontrado Aby Warburg en la figura de la ninfa. De entre esos rígidos y bellos marcos renacentistas, preocupados progresivamente por la perspectiva y la anatomía, surgía otra belleza – pagana – que arrastraba en su impulso todo un mundo desconocido, enterrado por la caída del Imperio, y que entre las grietas aún acechaba la monolítica seguridad cristiana. Tal vez de eso se trate también la cultura: de poder encontrar esas disrupciones en el esquema, en la ecuación, y eventualmente unirlas como nodos que formen una red subrepticia y clandestina, con su propia densidad histórica.
  • Umberto Eco se preguntaba si una fábula podía cambiar el mundo. No tengo respuesta, me interesa el interrogante ¿Qué hace pensar que alguna fábula no lo haya cambiado ya mil veces? Una fábula ni buena ni mala en sí misma, pero no inocente. ¿Es posible seguir leyendo el mundo como siempre después de las historietas? No tengo respuesta, me interesa el interrogante.
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Nuevas corónicas, malos gobiernos

Miguel Det, Novísima Corónica i Mal Gobierno (2011). Ediciones Contracultura.
  • Det recupera para sí – y para nosotros – la potencia política inscripta en la obra de Guaman Poma, revelando a la Nueva Coronica no sólo como documento histórico neutralizado sino su dimensión ideológica, su carácter revulsivo en la construcción de un otro que no entraba necesariamente en los cánones colonizadores. El Mal Gobierno al que se ataca furiosamente es un relato compuesto desde las pautas formales de la coronica americana – la utilización del plano, el centro enmarcado, la tipografía colonial – pero también en esa reconstrucción está una manera de denunciar ligada a una posición de izquierda radical. De Guaman Poma a Tupac Amaru, de Haya la Torre a Mariátegui, Det condensa en sus viñetas toda una tradición de lucha y resistencia del Perú.
  • El señalamiento de la recuperación de una estética americana es importante – también lo encontramos en la obra de Cossio – porque funciona como indicador de una consciencia cristalizada de manera particular, la necesidad de entenderse como americanos desprendiéndose del peso colonial del término para pensarnos herederos de toda una tradición de luchas por la construcción de una vida mejor. Aquí Det traduce lo mejor de la izquierda gráfica europea – Grosz, Masereel – en coincidencia con los reclamos que dieron origen a los movimientos zapatistas: las Juntas de Buen Gobierno.
  • La explicitación de la posición política del autor no es mera búsqueda de efecto, sino que hay ahí una continuidad con la sátira gráfica – americana, esta vez – tal como se ha desarrollado desde el siglo XVI en adelante. Ernst Gombrich se preguntaba por qué había tardado tanto en aparecer la caricatura. Y se respondía: porque hizo falta tiempo para perderle miedo a la dimensión mágica de la imagen. Algo de esa propiedad de modificación de lo real aún existe en el dibujo político. Y Det nos lo devuelve multiplicado.
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Sobre cómo la historieta ayuda a pensar a su gente

Sam Humphries and Pete Toms, Virginia (Study Group, 25 de junio de 2012).
  • Me encuentro, por un lado, con esta entrevista a Martín Vitaliti*; por otro, con éste análisis que hace Renzo Podestá de su work-in-progress. Es alentador verificar cómo la historieta opera desde diferentes perspectivas artísticas como matriz lógica de una obra, pero también como estrategia para pensar esas – y otras – obras. La construcción de sentidos en los relatos ha sido transformada por la historieta en la deconstrucción de la falacia de la transparencia: hay ahí una operación autoral, una elección de cómo componer las imágenes que son el relato. Ahí está uno, como artista y como lector, comprometido de una forma u otra, sin escapar al entretenimiento – o justamente por eso -.
  • Segunda observación: el peso de la figura de Masotta es notable, sobre todo si se tiene en cuenta que fueron apenas tres años – 1967-1970 – lo que duraron las intervenciones massotianas. Supongo que es una voz particular por ser latinoamericana y en muchos sentidos, adelantada – de ahí su persistencia -.
  • A esto le podemos sumar la obra de McCloud – cuya lógica es la de Eisner -, donde la impronta de un intelectual específico del medio también revela cómo funciona ese medio, ese lenguaje. Podestá profundiza en estas cuestiones: la internalización de la dinámica de lectura, que evita que se sigan utilizando las flechas directrices, implica una evolución del lenguaje en relación a esa forma de leer. Pero también en conjunción con la partitura musical y poética. Aquí hay un quiebre interesante, propio de una realidad postindustrial: ya no se trata de la mera división de tareas – guionista/palabra; dibujante/imágenes -, sino de una confluencia que toma base sobre ese know-how adquirido y al mismo tiempo lo dispara desde su reflexión en otras direcciones, labores donde lo intelectual y lo práctico no pueden ser divididas ni contrapuestas.
*Martín me adjudica generosamente un concepto que en realidad lo debo a Roger Chartier: “La lectura no es sólo una operación abstracta de intelección: es la puesta en marcha del cuerpo, la inscripción en un espacio, la relación consigo mismo y con los demás.” (El mundo como representación. Estudios sobre historia cultural, Gedisa Editorial, Barcelona. Traducción de Claudia Ferrari, 2005 [1989], p. 110).
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La sinécdoque del vacío

Aaron Noble, Season of the Witch (2010). Collage en papel.
  • Algo interesante: los collages muestran un uso del cómic mainstream norteamericano de los ´90. Una época denostada  deliberadamente olvidada, resultado de la especulación financiera y la baja calidad narrativa. Esa prepotencia del Capital transfundida a los cuerpos deformanabolizadosel paradigma Liefeld – hizo de los superhéroes masas indistinguibles; de las historias pastiches ilegibles. Toda esa tormenta de desperdicio es reutilizada por Noble quien reconstruye cuerpos mutados, radicalizando la anti-anatomía prefabricada, como un ejercicio de sinécdoque con la que identificar a la especulación global-mercantil: una masa informe de nada, chocando contra sí misma en el vacío.
  • Asoma mucho de la factoría Marvel, pero también se deja ver el Spawn de Todd McFarlane. Tal vez este último sea un buen ejemplo de ese momento de gloria capitalista freelancer, de las editoriales independientes que sólo pretendían imitar a las grandes para quedarse con su plusvalor, y que condujeron a la destrucción del circuito del cómic  – en consonancia con la burbuja de las puntocom – sólo para ser reabsorbidas por el negocio Hollywoodense, epitafio final.
  • Es mejor entender esto sin nostalgia, pero con algo de asombro. En Orchid (2010), el collage muestra esos discos estilo Kirby sosteniendo una capa, que flota sobre pectorales imposibles. Eso es lo que la industria supo hacer con un legado estético: estirarlo, deformarlo hasta sacarle toda vitalidad, dejar cuerpos grises hechos en serie. El arte lo expone, y combatiéndolo, lo rescata de la condena dolarizada.

Agradecimientos a Martín Vitaliti

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